¿Qué es el melasma en el embarazo?
El melasma en el embarazo es una condición dermatológica que se caracteriza por la aparición de manchas oscuras en la piel localizadas en zonas específicas del cuerpo de la mujer.
Aparece como consecuencia de un aumento en la producción de melanina, el pigmento responsable del color de la piel. Los melanocitos se estimulan debido a los cambios hormonales propios de la gestación. Este efecto desencadena la melanogénesis y la aparición de manchas marrones o marrón grisáceo.
Cabe precisar que los términos ?cloasma gravídico? y ?melasma gestacional? hacen referencia específicamente a la hiperpigmentación durante el embarazo, aunque el melasma puede aparecer en mujeres que no están embarazadas.
Tipos de melasma en la mujer embarazada
El melasma puede clasificarse según la profundidad del pigmento en la piel:
- El melasma epidérmico es más superficial, y suele responder mejor al tratamiento porque el exceso de melanina podríamos decir que es más accesible.
- El melasma dérmico presenta melanocitos cargados de pigmentos en las capas más profundas, por lo que su eliminación es más complicada.
- El melasma mixto combina ambas características y suele ser el más frecuente en las gestantes.
¿Cuándo y en qué semana aparece el melasma gestacional?
El melasma puede aparecer en cualquier momento del embarazo, aunque, según estudios dermatológicos, las manchas suelen comenzar a manifestarse entre las semanas 12 y 24. Este periodo coincide con el segundo trimestre, etapa en la que las hormonas se encuentran en altos niveles.
Sin embargo, durante el primer trimestre también puede ocurrir que algunas mujeres detecten zonas en las que la piel se oscurece sutilmente, y que, poco a poco se vuelven más evidentes y definidas.
Como te hemos avanzado al inicio de nuestro artículo, el melasma es multifactorial, y el momento de su aparición va a depender de factores individuales como el fototipo cutáneo (las pieles más oscuras son más propensas), la intensidad de los cambios hormonales, el grado de exposición solar o los antecedentes de melasma en embarazos anteriores.
Causas del melasma en el embarazo
El melasma gestacional surge por una compleja interacción de factores hormonales, genéticos y ambientales que altera el proceso de melanogénesis.
Factores hormonales y melanogénesis
El aumento significativo de estrógeno, progesterona y la hormona estimulante de los melanocitos (MSH), especialmente notable desde el segundo mes de embarazo, activa los melanocitos directamente, que producen más pigmento.
Sensibilidad a la radiación UV
Los melanocitos se vuelven más sensibles a la radiación ultravioleta como consecuencia de su estimulación. Por ello, una exposición solar cotidiana, por mínima que sea, puede ser el desencadenante de la hiperpigmentación, o el oscurecimiento de manchas que ya están presentes.
Además, los estrógenos incrementan las metaloproteinasas (MMP), enzimas que degradan las proteínas de la matriz extracelular de la piel, permitiendo que la melanina se deposite en capas profundas de la piel, tal y como indican estudios de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME).
Simultáneamente, los receptores hormonales dérmicos activan la tirosinasa intensificando la producción del pigmento.
Rol de la predisposición genética
Como ocurre en otras afecciones cutáneas, la predisposición genética también determina el riesgo de melasma en la mujer embarazada.
Si tienes antecedentes familiares de melanocitos hipersensibles a fluctuaciones hormonales gestacionales, vas a tener mayor probabilidad de padecerla, independientemente de la exposición solar.
¿Qué factores empeoran el melasma en el embarazo?
Existen diversos factores que pueden empeorar el cloasma gravídico:
- Exposición solar sin protección adecuada. La radiación ultravioleta (UVA y UVB), la luz visible, sobre todo de espectro azul, y el calor estimulan la producción de melanina.
- Estrés emocional y ciertos medicamentos fotosensibilizantes pueden intensificar la pigmentación.
- Exposición ocupacional al calor como cocineras, panaderas, o mujeres en ambientes laborales con altas temperaturas pueden padecer un melasma más severo. Ocurre porque los melanocitos se activan constantemente y, como el melasma empeora progresivamente, se hace más reticente al tratamiento.
¿Cómo eliminar o reducir el melasma durante el embarazo?
El melasma en el embarazo tiene un componente hormonal muy marcado que suele desaparecer o mejorar significativamente tras el parto, cuando los niveles de estrógeno y progesterona se normalizan.
En cualquier caso, el tratamiento del melasma requiere de un enfoque cauteloso que debe respetar las recomendaciones de seguridad del médico especialista.
Lo que debes evitar para tratar el melasma en el embarazo
Los tratamientos habituales para combatir la hiperpigmentación están contraindicados en el embarazo y la lactancia.
Por lo tanto, debes evitar el uso de retinoides y ácidos exfoliantes fuertes, hidroquinona, peelings químicos profundos o tratamientos láser intensos.
Resulta indispensable que antes de aplicar cualquier tipo de producto despigmentante lo consultes con un profesional especializado en dermatología en esta etapa.
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Con él, como ves, no solo vas a lograr reducir las manchas e hiperpigmentaciones, sino que además te va a ayudar a mantener el tono y combatir la flacidez en el embarazo y la lactancia.
El cuidado posterior al parto
Tras el parto, aunque muchas manchas pueden desaparecer, sigue aplicando fotoprotección e hidratando tu cuerpo con formulaciones tópicas suaves, aptas en la lactancia que te permitan recuperar gradualmente tu piel.
Si bien es cierto que el melasma gestacional suele desaparecer tras el parto, también puede ocurrir que persista durante meses o, incluso años, como pigmentación residual.
En toda circunstancia, la protección solar, el cuidado tópico seguro y alternativas como el bakuchiol te van a ayudar a reducir su aspecto y a mantener una piel saludable.

