SPF: qué es, cuánto dura y cuál elegir

El SPF hace referencia al factor de protección solar que puede proporcionarte un producto.

Es sabido que resulta necesario proteger tu piel y la de tu familia de los efectos nocivos de la sobreexposición solar. Más allá de las quemaduras y el fotoenvejecimiento, no protegerse convenientemente del sol puede aumentar la probabilidad de sufrir cáncer de piel.

Si este tema te preocupa, sigue leyendo. En este artículo vamos a abordar qué es SPF, cuánto dura la protección y cuál debes elegir para proteger tu piel y la de los más pequeños.

Qué es spf
SPF: qué es, cuánto dura y cuál elegir
7 MIN. DE LECTURA

¿Qué es SPF?

El SPF (del inglés Sun Protection Factor) es el factor de protección solar con el que se mide el número de veces que un protector solar incrementa la resistencia natural de tu piel cuando es expuesta a la radiación solar.

Por ejemplo, un SPF 15 está indicando que tu piel va a tardar en quemarse 15 veces más que si no hubieses aplicado ningún tipo de protector.

De modo que, si te preguntas qué significa SPF 30 o SPF 50, como acabamos de ver, es el número de veces que el producto aumenta la protección natural de la piel. En ningún caso indica el tiempo de protección.

Vamos a seguir profundizando en este concepto de suma importancia, sobre todo si atendemos a los datos publicados por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

En su campaña Euromelanoma 2023 anuncian que se diagnostican casi 80.000 nuevos casos de cáncer de piel cada año.

¿Qué es el SPF en cremas y qué tipo de protección ofrece?

El SPF en cremas indica el grado de protección solar que puede ofrecer un producto con esa textura, aunque también puedes encontrarlo en emulsiones, geles, brumas, aceites o leches protectoras.

Existen diferentes grados de protección solar que pueden ir del SPF 5, que ofrece una protección baja, al SPF 50, con el que obtienes una protección muy alta.

Es cierto que puedes encontrar SPF de hasta 100, pero, según nos avisa la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), a partir de un SPF 50 la diferencia hasta el máximo porcentaje es pequeña.

En lo que respecta al tipo de protección, los protectores solares pueden utilizar 2 tipos de filtros:

  • Físicos o minerales. Protegen la piel creando una pantalla que refleja la radiación, evitando que la piel se vea expuesta a ella. Son de amplio espectro porque protegen de los rayos ultravioletas, infrarrojos, así como de la luz visible.
  • Químicos u orgánicos. Absorben la radiación ultravioleta para evitar que tu piel se queme. Pueden proteger de los rayos UVA, UVB o ser de amplio espectro.
¿Cuál es la diferencia entre spf 30 y spf 50?

Por último, es posible que hayas oído hablar de los filtros biológicos. Hacen referencia a antioxidantes que estimulan el sistema inmunológico cutáneo como los betacarotenos y las vitaminas C y E.

Aunque no funcionan exactamente como un filtro, sí resultan coadyuvantes en la protección cutánea.

¿Cuánto dura el SPF?

Si quieres saber cuánto dura el SPF 30 o 50, la respuesta no es sencilla, puesto que depende de factores como:

  • Tu fototipo de piel. Es la capacidad de la piel para asimilar y responder a la radiación solar. Los fototipos I y II, que son los más claros, resultan más sensibles a la radiación porque tienen poca melanina. Por esta razón, son más propensos a las quemaduras solares y les cuesta más broncearse. Los más oscuros resisten más tiempo al sol, aunque también necesitan protección.
  • Índice ultravioleta. Cuanto más alta sea la intensidad de los rayos, menos tiempo va a protegerte el protector.
  • Edad. Las personas mayores y los bebés son más sensibles a la radiación.
  • Uso de productos químicos fotosensibles como perfumes.
  • Consumo de medicamentos que incrementan la sensibilidad cutánea.

A estas alturas del artículo, ya conoces que la diferencia entre el SPF 30 y 50 no estriba en el tiempo de protección, sino la capacidad del factor de protección de aumentar la protección natural de la piel, multiplicándola por 30 o 50 respectivamente.

Antes de continuar, es necesario aclarar que muchos dermatólogos avisan de que el uso de un factor de protección puede proporcionar a las personas una falsa sensación de seguridad que puede ser peligrosa para la salud de la piel.

Así las cosas, procura no exponerte al sol en las horas de más radiación -de 10 h a 14 h aproximadamente-, y no permanezcas con la piel mojada al sol para evitar el efecto lupa.

Criterios para escoger un SPF adecuado a tu piel

A la hora de elegir el SPF, ten en cuenta en primer lugar que responda a las necesidades específicas de tu piel y, a continuación, busca un producto que cumpla con los siguientes factores.

Eficacia de amplio espectro

Un protector solar eficaz ha de proteger la piel de los diferentes tipos de radiación solar:

  • Rayos UVA. Estos rayos penetran en las capas profundas de la piel y se encuentran en el origen del fotoenvejecimiento y la aparición de manchas.
  • Rayos UVB. Afectan a la epidermis. Son los responsables del bronceado, al activar la melanina, pero también pueden provocar quemaduras, alergias por el sol o cáncer de piel.
  • Rayos infrarrojos. Deshidratan la piel que se muestra agrietada y/o acartonada.
  • Luz visible. Provoca el estrés oxidativo de la piel.

Seguridad

Es preciso que el protector que elijas respete el equilibrio natural de tu piel y no obstruya los poros para evitar la aparición de granitos o alergias.

Multiacción

Opta por productos con formulaciones multiactivas que no solo protejan tu piel del sol, sino que aporten antioxidantes para frenar el fotoenvejecimiento, y que nutran la piel.

En cualquier caso, recuerda que gran parte del éxito de una crema protectora radica en que te apliques correctamente el protector solar, comenzando por usarlo con la frecuencia necesaria.

En otras palabras, la reaplicación es obligatoria cada 2 horas (o en la cadencia que aparezca en las instrucciones del producto), así como después de cada baño o de sudar intensamente. ¿Por qué? Porque los filtros solares se van degradando por la propia radiación, el agua, el sudor y los roces. 

Más allá de las aplicaciones, es importante que utilices una cantidad suficiente para cubrir tu cuerpo, algo así como 2 cucharas soperas, en función también de la textura y cobertura del producto.

¿Qué SPF debo usar? Diferencias entre los niveles de SPF 30, 50 y 50+

No se trata de concluir si el SPF 30 es mejor o no que el 50 o el 70, sino cuál es el que necesita tu piel, y cuál se adapta mejor al índice de radiación y a tu nivel de exposición.

El número SPF mide, principalmente, la protección frente a la radiación UVB (responsable de quemaduras y el daño celular), pero para comprender realmente qué quiere decir esto, es esencial que entiendas la relación entre el número de SPF y la radiación que bloquea:

  • SPF 15: bloquea alrededor del 93 % de la radiación UVB, dejando pasar el 7 % a la piel.
  • SPF 30: bloquea aproximadamente el 97 %, dejando pasar el 3 % restante. 
  • SPF 50: bloquea el 98 %, por lo que la cantidad de radiación que deja pasar a la piel es en torno al 2 %. 
  • SPF 50+: es una protección muy alta que bloquea más del 98 %, lo que significa que a la piel llega menos del 2 % de radiación solar. 

Es importante aclarar que ningún protector proporciona una protección del 100 %, lo que explica que las organizaciones de salud recomienden aplicar de manera recurrente un protector de al menos un SPF 30.

A continuación, vamos a ilustrar con algunos ejemplos cuándo es recomendable utilizar los SPF que ofrecen más protección como el 30, 50 y 70.

SPF 30: ideal para el día a día

Para una exposición cotidiana en la ciudad, en la que te sueles exponer al sol yendo al trabajo, realizando tus compras habituales o dando paseos cortos, el SPF 30 te proporciona una protección equilibrada que permite que tu piel active sus mecanismos naturales de bronceado de manera segura. 

Si tu objetivo es ponerte morena rápido y sin riesgos, en en e’lifexir, hemos trabajado en un acelerador del bronceado: Piel Canela. Cuenta con un SPF 30 y se aplica media hora antes de la exposición solar.

Contiene un compuesto biotecnológico y natural que acelera el bronceado, mientras que el Monoï de Tahití y el karité nutren tu piel en profundidad.

Completa su fórmula con el efecto antioxidante y fotoprotector del Citrus Bioflavonoid Complex y la creatina.

Piel Canela: acelerador del bronceado con spf 30

SPF 50 y 50+: Protección ideal antienvejecimiento y para pieles sensibles

Cuando la radiación es intensa, como en las horas centrales del día o cuando te encuentras en la playa o en la montaña, la piel va a necesitar una protección más alta para mitigar el estrés oxidativo y el fotoenvejecimiento celular. 

Ocurre lo mismo con las pieles más sensibles, como las de los bebés.  La piel de un bebé necesita una protección de amplio espectro, que además reduzca la sensibilidad cutánea gracias a ingredientes como el bisabolol, como es el caso de la Crema Solar Mineral Protection SPF+50 de e’lifexir.

Sus ingredientes de origen natural, entre los que se encuentran el agua frutal de granada BIO y el aceite BIO de caléndula, hidrata, protege, y reduce los picores y las rojeces.

Crema solar con protección spf 50 y mineral para bebés

SPF 70: ¿cuándo se recomienda?

El SPF 70 o superiores (SPF 90 y 100) no suelen ser fotoprotectores comunes para tomar el sol en la playa. En España y en el resto de Europa, esas cifras no suelen usarse en protectores solares cosméticos habituales, debido a que la normativa de la Comisión Europea obliga a etiquetarlo todo como SPF 50+. 

Ahora bien, esos SPF existen, pero se reserva el uso a escenarios médicos y dermatológicos específicos como patologías cutáneas previas (cáncer de piel o queratosis actínica), enfermedades fotosensibles como el lupus, el uso de medicamentos fotosensibilizantes, tratamientos dermatológicos recientes (láser o peelings) e hiperpigmentaciones severas como el melasma. 

¿Con qué frecuencia debo volver a aplicarme el protector solar?

Generalmente, es aconsejable reaplicar el protector solar cada dos horas, aunque para estar segura, sigue las instrucciones del producto. También es recomendable reaplicarlo después de cada baño, tras secarte o al haber sudado mucho. 

Para que el producto actúe correctamente, es indispensable que lo apliques de forma generosa y unos 30 minutos antes de la exposición al sol. 

¿Hay que tener en cuenta el SPF en invierno?

La respuesta rotunda es sí. A pesar de que la radiación UVB puede bajar en los meses más fríos, los rayos UVA siguen estando presentes y son capaces de atravesar las nubes e, incluso, el cristal. 

El daño que provoca la radiación solar es sumativo, es decir, que no se reinicia en cada temporada. Además, existen otros factores agravantes, como la nieve, que refleja gran parte de la radiación, como lo hacen la arena y el agua cuando estás en la playa. 

Así pues, los expertos recomiendan aplicar una protección solar de amplio espectro también en invierno. 

¿Son seguras las cremas solares para pieles sensibles?

Sí, las cremas solares son seguras y están reguladas y evaluadas antes de su comercialización. Actualmente, en la Unión Europea hay más de 26 filtros ultravioletas autorizados, que son supervisados y actualizados por la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA). 

En pieles sensibles, reactivas, personas que sufren alergias cutáneas o que se han sometido a procedimientos dermatológicos, la opción preferente es la de los filtros físicos o minerales, como el óxido de zinc o el dióxido de titanio porque reflejan la radiación en vez de absorberla. 

Por ello, suelen recomendarse también para bebés y niños, aunque te recomendamos que verifiques en el etiquetado que son aptos en esas franjas de edad. 

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